Las Sirenas del Atlántico

“Todos provenimos del mar, pero no todos somos del mar. Aquellos que sí lo somos, los hijos de las mareas, tenemos que volver a él una y otra vez.”

Persiguiendo Mavericks, de Curtis Hanson y Michael

Cuentan las leyendas que algunos marineros, en días de niebla, habían llegado a ver esas mujeres de una gran belleza y cola de pez que rápidamente se perdían en el fondo del océano cuando eran descubiertas. 

Viven rodeadas de misterio y conocen a la perfección las bondades y defectos de la casa azul, su casa. 

Dicen que se pueden ver en muchos lugares de las Rias Baixas, esas que comentan que se formaron cuando Dios descansó el séptimo día y apoyó su mano sobre la tierra – cinco dedos, cinco rías -. 

Hace mucho tiempo nosotros las vimos. El agua cubría su cola pero allí estaban, trabajando sin descanso, en pleno invierno, con el agua por la cintura. Y nos enamoramos de su belleza y del lugar donde habitan. Gracias a ellas empezamos este trabajo, un rendido homenaje a su esfuerzo porque hacen que parezca fácil lo difícil y consiguen que nos olvidemos de la dureza que supone mariscar en invierno, luchando contra el frío del agua, esa agua que les da bienes pero las reta constantemente para conseguirlos.

Durante todo ese tiempo son muchas las veces que hemos podido verlas y, os aseguramos que, nos consideramos privilegiados por ese motivo porque su belleza y la belleza de ese lugar son únicas. Nunca veréis nada tan hermoso ni comparable. Es de tal belleza, que la emoción os sobrecogerá y nunca más podréis olvidarlo.

Cuando las veáis, con el agua llegando a sus cinturas, nunca sabréis si son o no son. Su belleza os dará la respuesta. Nosotros estamos seguros que son Sirenas.

…bicos…

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